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Cómo Corea Del Norte Usa El Deporte Como Propaganda

Cómo Corea Del Norte Usa El Deporte Como Propaganda

Hilo sobre cómo Kim Jong-un convirtió un título de fútbol femenino en arma de propaganda

o Que No Te Cuentan: El triunfo del fútbol femenino que Kim Jong-un convirtió en arma de propaganda

Mientras el mundo aplaude un gol, Pyongyang celebra otra victoria invisible.

Kim Jong-un salió sonriente a recibir a las jugadoras del Naegohyang Women’s FC. Lágrimas, abrazos y banderas. El primer equipo norcoreano que gana la AFC Women’s Champions League.

Parece un cuento de superación.

No lo es.

Todo es mentira.

Lo Que Nadie Esperaba

El 23 de mayo de 2026, en Suwon (Corea del Sur), el Naegohyang venció 1-0 al Tokyo Verdy Beleza. Gol de la capitana Kim Kyong-yong. Semanas antes habían eliminado al local Suwon FC.

Primera vez que un club norcoreano levanta ese trofeo.

Clasifican a la FIFA Women’s Champions Cup.

Y, sobre todo, volvieron a casa como heroínas.

El 2 de junio, Kim Jong-un las recibió en persona junto a la selección sub-17 femenina, que también ganó su torneo. Medios estatales mostraron a las jugadoras llorando mientras el líder las felicitaba. Imágenes potentes. Controladas. Perfectas.

Lo que la cámara no grabó

En Corea del Norte el fútbol femenino no es un deporte. Es un instrumento.

Las jugadoras entrenan bajo vigilancia constante. Sus familias viven mejor mientras ellas rinden. Si fallan, todo el entorno paga. El sistema no permite individualidades: solo glorifica al colectivo que sirve al Líder.

Y esta vez el colectivo trajo una medalla de oro asiática.

El verdadero partido se jugó en casa

Kim no salió a recibirlas por amor al fútbol.

Lo hizo porque necesitaba una victoria limpia.

El país arrastra sanciones, escasez crónica y rumores de inestabilidad interna. Una gesta deportiva —especialmente de mujeres— proyecta fuerza, unidad y superioridad moral frente al "decadente" Occidente y al rival del Sur.

Es escenografía mediática pura.

El mismo manual que usó con misiles, desfiles y pruebas nucleares.

Solo que ahora con lágrimas y trofeos.

El giro polémico

Aquí está el truco que nadie menciona:

Mientras Kim sonríe con las campeonas, la población sigue enfrentándose a restricciones, escasez y falta de libertades fundamentales.

El triunfo no es del pueblo.

Es del régimen.

Se usa para justificar que "el sistema funciona" y que cualquier crítica es traición.

Traducción: celebramos once jugadoras para que olvides a millones de personas que no pueden elegir libremente cómo vivir, qué consumir o qué información recibir.

La ironía definitiva: un país que controla hasta el último balón celebra la "libertad" de once mujeres que jamás han conocido lo que es elegir.

"El deporte es una continuación de la política por otros medios."

— Adaptación norcoreana del viejo dicho.

La pregunta que no te dejará dormir

Si mañana te ofrecen ser héroe nacional a cambio de renunciar a tu vida privada, tu familia y tu capacidad de decir "no"...

¿Aceptarías el aplauso?

¿O preferirías seguir siendo invisible pero libre?

No respondas rápido.

En Pyongyang ya eligieron por ellas.

El fútbol no salva dictaduras.

Solo las embellece un rato.

Mientras compartes el vídeo emotivo de las lágrimas, recuerda: detrás de cada imagen oficial hay un guion.

Míralo.

Compártelo.

Pero no te lo creas entero.

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