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El Cofundador De Apple Que Ahora Desconfía De La IA

El Cofundador De Apple Que Ahora Desconfía De La IA

Hilo sobre el cofundador de Apple que inventó el computador personal en un garaje, sigue en la nómina 40 años después por 120.000 dólares al año, demandó a YouTube por estafas con su cara y ahora dice que la IA nunca no…

Lo Que No Te Cuentan: El genio que inventó la computadora personal, fundó Apple y ahora dice que la IA nunca nos superará —pero demandó a YouTube por no frenar estafas con su cara

Steve Wozniak diseñó el Apple I con sus propias manos en 1976. Inventó el blue box que hacía llamadas gratis y casi fundó una iglesia de broma. A los 75 años sigue en la nómina de Apple por 120.000 dólares al año para decir que los productos "están bien". Fundó una empresa de basura espacial. Ganó una demanda contra YouTube por estafas con criptomonedas que usaban su imagen. Y ahora predice que la IA nunca alcanzará la conciencia humana. La pregunta es: ¿lo cree, o necesita que lo creamos nosotros?

Steve Wozniak tenía 25 años cuando diseñó el Apple I.

No en una oficina. En su garaje. Con chips que compró con sus propios ahorros. Soldó cada conexión, trazó cada circuito y escribió el software que hacía funcionar el teclado y la pantalla.

Steve Jobs —su amigo de la secundaria, cinco años menor— vio la máquina y propuso venderla. Wozniak quería regalar los planos; Jobs insistió en el negocio. En 1976, Apple Computer Inc. nació con 1.300 dólares de capital.

Wozniak diseñó el Apple II. El primer computador personal exitoso en masa. El que inició la revolución.

Y en 1981, un accidente de avión casi lo mata. Sufrió amnesia. Olvidó quién era. Cuando recuperó la memoria, decidió que no quería seguir en Apple.

No por el dinero. Porque ya no se divertía.

El hombre que nunca dejó la lista

Wozniak abandonó Apple como empleado activo en 1985.

Pero nunca se quitó de la nómina.

Sigue apareciendo en la lista oficial de empleados. Recibe un estipendio estimado en 120.000 dólares anuales. Su función: embajador ceremonial. Probar productos. Ofrecer "críticas constructivas". Aparecer en eventos. Ser la memoria viva de la compañía que fundó en un garaje.

Es el empleado fantasma más caro de Silicon Valley.

Y a los 75 años, sigue activo. Fundó Woz U en 2017, una plataforma de educación tecnológica online. Creó Efforce en 2020, una plataforma de financiación de proyectos ecológicos con token criptográfico WOZX. En 2021, lanzó Privateer Space con Alex Fielding, una empresa para rastrear basura espacial.

En 2024, ganó una demanda contra YouTube.

Estafas con criptomonedas usaban su imagen en videos falsos. Wozniak demandó. Un tribunal de apelaciones de San José dictaminó que YouTube era responsable por no combatirlo.

El hombre que inventó la computación personal demandó a la plataforma que la distribuye.

La IA que no será consciente

En 2022, Wozniak concedió una entrevista donde cambió de opinión sobre la inteligencia artificial.

Había temido que la IA superara a la humanidad. Que las computadoras tomaran el control. Que nos convirtiéramos en "mascotas" de las máquinas.

Ahora dice lo contrario.

"Hoy sé que las computadoras nunca lo lograrán porque nuestro cerebro tiene intuición, sentimientos, emociones y conciencia. Y, aún más importante, somos nosotros quienes las programamos para que hagan las cosas".

Es una declaración técnica y políticamente conveniente.

Conveniente porque Wozniak no es solo un ingeniero jubilado. Es un inversor en tecnología. Un embajador de Apple. Un fundador de empresas que usan blockchain y satélites. Si la IA fuera realmente una amenaza existencial, su cartera de inversiones perdería valor. Su relevancia como "genio de la computación" se diluiría en un mundo donde las máquinas programan mejor que los humanos.

Pero hay algo más incómodo que la conveniencia.

El giro polémico

Aquí está el truco que nadie menciona.

Wozniak dice que la IA nunca alcanzará la conciencia humana porque "somos nosotros quienes las programamos". Pero eso es exactamente lo que decían los ingenieros de 1960 sobre las computadoras que "nunca" podrían jugar al ajedrez. Lo que decían en 1990 sobre las que "nunca" reconocerían voz. Lo que decían en 2010 sobre las que "nunca" generarían imágenes.

Wozniak debería saberlo. Él mismo construyó máquinas que los expertos consideraban imposibles. Diseñó el Apple I con 4 KB de RAM cuando los mainframes ocupaban habitaciones enteras.

La ironía definitiva: el hombre que demostró que los límites técnicos son ilusiones ahora nos pide que creamos en un límite técnico final. Y lo hace mientras cobra de Apple, demanda a YouTube por estafas con IA generativa y funda empresas que dependen de que la tecnología siga siendo "herramienta" y no "agente".

Pero hay algo más profundo.

Wozniak abandonó Facebook en 2018 por preocupación sobre la seguridad de la información personal. Fundó la Electronic Frontier Foundation en 1990 para proteger la privacidad digital. Ha pasado décadas alertando sobre los peligros de la tecnología mal aplicada.

Y, sin embargo, en 2020 lanzó Efforce con un token criptográfico. En 2021, Privateer Space para monetizar el seguimiento de basura espacial. En 2024, ganó una demanda porque no controlaban quién usaba su imagen para estafar.

Traducción: Wozniak es simultáneamente el crítico del sistema y su beneficiario. El alertador y el inversor. El que advierte sobre los peligros de la IA mientras cobra por ser la cara humana de una empresa que la integra en cada producto.

La pregunta que no te dejará dormir

Si mañana un genio de 75 años que inventó tu computadora, fundó una empresa billonaria, demandó a YouTube por estafas con su cara y ahora cobra 120.000 dólares al año para decir que los productos "están bien" —te dijera que la IA nunca te reemplazará porque "somos nosotros quienes la programamos"— ¿lo creerías?

¿O preferirías admitir que la única diferencia entre un profeta tecnológico y un embajador de marca es que el segundo tiene nómina?

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