Lo que no te cuentan: El Colorado Trader: Lo Que No Te Contaron

Hilo sobre el pibe de 19 años que promete 130.000 dólares al mes, fue acusado de estafar a la barra brava de Boca, y terminó corriendo por Puerto Madero. Spoiler: viajaba en fila 30, el caviar era carne, y el único mill…
Lo Que No Te Cuentan: El Colorado, el trader de 19 años que promete 130.000 dólares al mes y termina corriendo de la barra brava de Boca
¿El "Llados argentino"? ¿O el adolescente correntino que copió el manual del estafador español y lo exportó con acento norteño?
Te acuerdas de esa vez que un pibe de 19 años te dijo que pasó de un pueblo a 130.000 dólares al mes.
Matías Cardozo. Alias "El Colorado". Alias "El Colorado Ponzi" —como lo llaman quienes lo cuestionan. Correntino. Con 19 años. 215.000 seguidores en Instagram. Y una historia que suena a película de Netflix: repartidor, pueblo, Miami, Rolex, BMW, caviar de 600 euros que confundió con carne.
"Pasé de un pueblo a hacer 130.000 dólares al mes".
La frase que resume una generación. La generación que no quiere trabajar. Quiere "escapar del sistema". Quiere ser "masivo". Quiere ser como Llados.
El mentor que frega platos y cobra 1.800 euros
El mentor de Cardozo es Amadeo Llados. El español que en 2015 fregaba platos con 50 dólares en el banco y en 2018 se hizo millonario. O eso dice. Porque la investigación de Público desmontó el mito: estudió en el King's College de Madrid, colegio británico premium. No es humilde. Es privilegiado con buen marketing.
Llados vende "Tu1Millon". Un curso de 1.800 euros que promete hacerte millonario. Fue denunciado por nueve personas por estafa agravada, odio y organización criminal. Su método: sistema piramidal donde los alumnos venden el mismo curso que compraron. Su retórica: "panza", "mileurista", "plebeyo". Su público: jóvenes desesperados por creer.
Cardozo compró el plan más caro de Llados. Se convirtió en alumno estrella. Y luego en clon.
La fábrica de "Colorados"
Cardozo ofrece un curso de coaching. 100 dólares al mes el plan básico. 900 dólares cada tres meses la modalidad completa. Enseña lo que aprendió de Llados: cómo invertir, marketing digital, dejar vicios, "manifestar" la vida de tus sueños.
Pero el producto real es la simulación.
Un vídeo en Miami, en primera clase. "Viviendo el puto sueño: Rólex, business; es la tercera vez que viajo y no conozco economy". Pero Ariel Campi, quien estuvo con él, desmontó la mentira: "Estaba sentado en la fila 30 y luego pidió permiso para grabar un video en business".
El caviar de 600 euros. El BMW. El Rolex. La vida de lujo. Todo parte del montaje. Todo parte de la "inversión" que vende.
"La gente no paga por información, paga por acercamiento".
Así lo dice Cardozo. Y tiene razón. Paga por acercarse a la ilusión. Por tocarla. Por creer que puede ser real.
Las amenazas que no son bait
En enero de 2025, un usuario de Instagram lo acusó de estafar a un miembro de la barra brava de Boca Juniors, "Marito".
"Vos le debés plata a Marito. Te pagó 150 lucas por una mentoría y lo mandaste a revisar tus historias. Devolvé la guita en 48 horas o vas a terminar como lechuga en una valija por Parque Centenario. El que avisa no traiciona".
"Lechuga" era Fernando Pérez Algaba. Asesor financiero de redes sociales. Encontrado descuartizado en una valija en Ingeniero Budge. El mensaje era claro: en Argentina, las estafas digitales no terminan en denuncia. Terminan en violencia.
Días después, circuló un vídeo de Cardozo corriendo por Puerto Madero mientras un joven intentaba golpearlo. Algunos creyeron que era montaje. Otros no. Cardozo, imperturbable, se comparó con Jesús:
"Es lo mismo que hicieron con Jesucristo, con Llados, con Andrew Tate y con todo el mundo; con toda la gente que cambió vidas".
El martirio como marca personal. La persecución como credencial. Y la víctima como producto.
El giro polémico
Aquí está el truco que nadie menciona.
Cardozo no es un genio del trading. Es un producto del sistema Llados. Un eslabón en una cadena piramidal donde cada alumno se convierte en vendedor. Llados vende a Cardozo. Cardozo vende a Kinginz. Kinginz vende a otros. Y todos venden la misma promesa: escapar del sistema vendiendo el sistema.
"El 'jefe de la banda', o sea Llados, le vende cursos a personajes como el Colorado, quien a su vez le vende los mismos cursos a otros jóvenes y así continúa la cadena".
La ironía definitiva: Cardozo presume de tener alumnos de 14 y 15 años. Menores de edad. Chicos que creen que pueden ser millonarios siguiendo hábitos. Que pagan con la plata de sus padres. Que entran en un esquema donde el único que gana es quien vende el curso.
Y cuando la violencia real aparece —la amenaza de la barra brava, la persecución en Puerto Madero— Cardozo la convierte en contenido. En "bait". En publicidad. Porque "mientras más haters tengo, más dinero hago".
Traducción: El Colorado no es un trader. Es un actor de un reality show donde los espectadores pagan por participar. Y donde el único final posible es que alguien termine corriendo. O en una valija. O vendiendo el mismo curso a otro pibe de 14 años que cree que el caviar es carne.
La pregunta que no te dejará dormir
Si mañana descubrieras que el pibe de 19 años que promete 130.000 dólares al mes nunca los ganó, que su primera clase era la fila 30 disfrazada de business, que sus alumnos son menores de edad, y que su "mentor" fue denunciado por organización criminal —¿seguirías pagando 100 dólares al mes por acercarte a su ilusión?
¿O empezarías a preguntar por qué en Argentina el sueño americano se vende en cuotas y termina en amenazas de muerte?
