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Politica
Las encuestas electorales no predicen el futuro: lo editan en directo
Cuando el sondeo entra en pantalla deja de ser solo dato y empieza a funcionar como decorado emocional.
Decir que una encuesta 'dice' algo suena mucho más limpio de lo que realmente ocurre. En la práctica, hay modelo, recorte, relato, cocina, momento y difusión interesada.
Cuando los medios convierten una diferencia mínima en atmósfera de inevitabilidad, la encuesta deja de medir opinión para empezar a producir obediencia narrativa.
No se trata de negar la demoscopia. Se trata de recordar que entre un dato y su puesta en escena hay una industria completa trabajando.
