La IA no va a reemplazar a todos los programadores, pero el titular sí va a reemplazar tu criterio
Un titular grandilocuente suele llegar antes que una explicación honesta sobre lo que la herramienta realmente hace.
Las maquinas no están ganando una guerra; los titulares están ganando una narrativa. La diferencia importa porque el alarmismo convierte herramientas reales en mitología corporativa.
Cada vez que una startup asegura que ya no hacen falta equipos completos, lo que suele desaparecer no es el trabajo sino el contexto: mantenimiento, responsabilidad, pruebas, deuda, usuarios, negocio. Todo lo aburrido que sostiene la realidad queda fuera del vídeo de lanzamiento.
La pregunta seria no es si la automatización existe. Claro que existe. La pregunta seria es por qué se nos presenta siempre como una inevitabilidad limpia y no como una redistribución caótica de poder, margen y precariedad.
