Marines En Caracas Y El Silencio Del Chavismo

Hilo sobre por qué la foto del general Donovan en Venezuela no es victoria: es la pregunta que nadie se atreve a hacer sobre quién gobernará después del chavismo.
Lo Que No Te Cuentan: El general Donovan posó en Venezuela y el chavismo descubrió que el “antiimperialismo” no tiene pasaporte
Marines en Caracas. Maduro en una celda. Delcy negociando. Y una pregunta incómoda: ¿quién gana cuando todos pierden?
El 25 de mayo de 2026, el general Francis L. Donovan, comandante de SOUTHCOM, pisó suelo venezolano.
No en secreto. No de noche. Con marines a su lado, uniformes impecables y la fotografía que circula por redes como certificado de defunción del chavismo.
El mensaje no necesita traducción.
Estados Unidos está aquí. El antiimperialismo de cartón se derrumbó. Y quienes juraron resistir hasta la muerte ahora negocian su pellejo en Washington.
El giro polémico
Aquí está el truco que nadie menciona.
Maduro fue capturado en enero por narcoterrorismo. Delcy Rodríguez y el resto del círculo rojo negocian impunidad. El chavismo, que se creía eterno, hoy es un grupo de delincuentes arrodillados pidiendo clemencia.
Pero hay otra verdad que los hashtags no cuentan.
“Cuando un régimen cae, el vacío no lo llena la democracia. Lo llena quien tiene los tanques más cerca.”
SOUTHCOM no está en Venezuela para devolver la soberanía a los venezolanos. Está para asegurarse de que el próximo gobierno no sea peor para los intereses estadounidenses que el anterior.
La ironía definitiva: el chavismo pasó veinte años vendiendo el miedo a la invasión yanqui como justificación de su autoritarismo. Y al final, la invasión llegó. No con bombas, sino con fotos. No con guerra, sino con presencia. No para destruir el chavismo, sino para documentar su muerte.
Traducción: Maduro y Donovan son la misma moneda. Cara y cruz de un sistema donde Venezuela nunca tuvo dueños venezolanos.
Lo que la foto realmente dice
El general Donovan no sonríe en la imagen.
No necesita hacerlo.
La sonrisa está en los hashtags que acompañan la foto: #VenezuelaLibre. #ChavismoMuerto. La sonrisa es de quienes creen que la presencia de marines equivale a libertad.
Pero la historia de América Latina tiene un patrón incómodo.
Los militares estadounidenses han pisado suelo latinoamericano antes. Guatemala. Chile. Nicaragua. Panamá. Siempre con promesas de orden. Siempre dejando algo peor que el caos que venían a curar.
Y Venezuela no es excepción.
Porque la pregunta no es si el chavismo era una pesadilla. La pesadilla es innegable.
La pregunta es: ¿quién despierta a los venezolanos?
¿Un gobierno elegido en urnas? ¿Una transición negociada entre delincuentes que ahora piden clemencia? ¿O un general de SOUTHCOM que posa para la foto mientras Delcy Rodríguez —la misma que ordenó borrar los murales de Maduro— negocia su futuro en Washington?
La pregunta que no te dejará dormir
Si mañana descubrieras que tu liberación llegó vestida de uniforme extranjero, y que quienes te prometieron soberanía ahora negocian impunidad en la capital del imperio que juraron destruir, ¿seguiría siendo liberación o serías simplemente el próximo cliente de una protección que no pediste?
Venezuela está cambiando.
Eso es innegable.
Pero el cambio no elige dirección automáticamente. El cambio es un terreno donde todos plantan banderas: los militares que posan, los exchavistas que negocian, los opositores que esperan, los venezolanos que emigraron y no pueden volver.
Y, en medio de ese terreno, la pregunta que nadie hace en voz alta:
¿Dónde está el venezolano común en esta foto?
No está.
No hay civiles en la imagen de Donovan. No hay maestros, no hay enfermeras, no hay el vecino de la esquina que apagó la luz porque no había comida.
Hay marines. Hay un general. Hay el silencio de quienes saben que las revoluciones no se ganan en Instagram, pero las transiciones sí se pierden en él.
