Tom Blomfield y El Futuro Sin Trabajo Humano

Hilo sobre el fundador del banco digital Monzo que predice que la IA te quitará el trabajo en 5 años, hará obsoleto el impuesto sobre la renta y propone gravar a los robots. Mientras tanto, ha invertido millones en star…
Lo Que No Te Cuentan: El fundador del banco digital que dice que la IA te quitará el trabajo en 5 años —y propone que pagues impuestos a los robots
Tom Blomfield creó Monzo, el banco digital más exitoso de Reino Unido. Ahora predice que la IA hará que los ingenieros de software "parezcan granjeros antes de la cosechadora". Que los médicos y abogados senior "serán una broma". Que el impuesto sobre la renta desaparecerá en cinco años porque no habrá rentas que gravar. Y su solución es que pagues impuestos a los data centers. Es decir: que el robot que te despidió financie al Estado que no te protegió.
Tom Blomfield tiene 40 años.
Fundó Monzo en 2015. Lo convirtió en el banco digital más grande de Reino Unido. En 2020, dejó el cargo de CEO alegando agotamiento. En 2021, se unió a Y Combinator como socio.
Y en abril de 2026, apareció en el podcast The Rest Is Money con una predicción que resume el estado de ánimo de toda Silicon Valley:
"Creo que todos perderemos nuestros empleos. No creo que los humanos seamos económicamente útiles a medio plazo".
No es un activista. No es un ludita. Es un emprendedor tecnológico que ha pasado los últimos cinco años invirtiendo en startups de IA.
Y ahora dice que la IA es "fácilmente más grande que internet". Que "reformará la economía y la sociedad". Que es "un hito histórico sin precedentes".
Pero hay un detalle que no menciona en las entrevistas.
El granjero que no vio venir la cosechadora
En 2025, Blomfield ya había soltado la frase que define su cosmovisión:
"Los ingenieros de software son granjeros altamente pagados, cuidando sus cultivos a mano. Acabamos de inventar la cosechadora. El mundo tendrá mucha más comida y muchos menos granjeros en muy poco tiempo".
La metáfora es deliberada. Los granjeros del siglo XIX no fueron reemplazados por mejores granjeros. Fueron reemplazados por máquinas. Y los que sobrevivieron no fueron los más trabajadores. Fueron los que poseían las cosechadoras.
Blomfield lo sabe. Por eso añade:
"La idea de que un humano necesite escribir código a mano en el futuro parecerá muy pintoresca. La gente aún lo hará por diversión, como hoy conducimos coches clásicos".
Pero los coches clásicos no pagan la hipoteca.
En su aparición de 2026, Blomfield fue más allá. Dijo que los médicos y abogados senior "parecerán una broma" cuando la IA superinteligente llegue. Que "casi no se necesitarán humanos en absoluto". Que el "trabajo de conocimiento" es lo primero que caerá.
Y luego llegó la cifra: cinco años.
En cinco años, según Blomfield, el impuesto sobre la renta será obsoleto. No porque la sociedad haya evolucionado hacia una utopía. Sino porque no habrá suficientes rentas que gravar.
El impuesto al robot
La solución de Blomfield es taxar "compute".
Es decir: gravar los data centers, los sistemas de IA y la infraestructura que reemplaza al trabajador. Usar esos ingresos para financiar al gobierno.
Suena progresista. Suena justo. Suena como una forma de que los beneficiarios de la automatización compensen a los perdedores.
Pero hay un problema.
Blomfield no propone taxar a los propietarios de la IA. No propone redistribuir las acciones de OpenAI, Anthropic o Google. Propone taxar la infraestructura. Los servidores. La electricidad.
Traducción: el coste de la automatización se trasladaría al consumidor final, no al accionista. Tú pagarías más por los servicios de IA para que el Estado reparta una renta básica que no cubriría tu antiguo salario.
Y mientras tanto, los "granjeros" desempleados podrían dedicarse a... ¿qué exactamente?
Blomfield tiene una respuesta: los humanos seguirán siendo útiles en "áreas donde la IA no pueda replicar la experiencia humana". No especifica cuáles. Solo añade que la robótica tardará más. Que tenemos "un poco más de tiempo" para prepararnos.
Un poco más de tiempo. Eso es lo que ofrece el hombre que inventó la banca digital.
El giro polémico
Aquí está el truco que nadie menciona.
Tom Blomfield no está prediciendo el futuro. Está vendiendo el presente que él mismo financió.
Como socio de Y Combinator, ha invertido en decenas de startups de IA. Ha visto de cerca cómo los "agentes de IA" reemplazan equipos enteros de ingenieros. Ha presenciado cómo Spotify anuncia que sus desarrolladores más experimentados "no han escrito una sola línea de código desde diciembre".
Sabe que la predicción de cinco años no es especulación. Es cronograma de producto.
La ironía definitiva: el hombre que te dice que perderás tu trabajo en cinco años es el mismo que ha apostado millones a que eso ocurra. No es un profeta. Es un accionista.
Y su propuesta de "impuesto al robot" no es solidaridad. Es gestión de expectativas. Una forma de que la sociedad acepte la transición sin resistencia, convencida de que el sistema fiscal compensará la pérdida.
Mientras tanto, las ofertas de trabajo para perfiles junior ya han caído un 35% desde el lanzamiento de ChatGPT. Morgan Stanley advierte que Reino Unido, donde el 81% de la economía son servicios, será el más golpeado.
Blomfield no está alertando. Está normalizando.
La pregunta que no te dejará dormir
Si mañana tu jefe te dijera que un agente de IA hará tu trabajo "mejor que cualquier humano" —y que el fundador de tu banco online predice que en cinco años no habrá impuesto sobre la renta porque no habrá rentas— ¿pedirías una indemnización?
¿O preferirías admitir que la única diferencia entre una revolución industrial y una revolución algorítmica es que esta vez, los que predicen el desempleo son los mismos que se enriquecen con él?
